Con el cambio de armario seguro que has hecho el montón de la ropa que ya no te vas a poner. En el montón encontramos prendas que están en perfecto estado, pero no terminan de gustarte o te has cansado de ellas; topa que tiene algún pequeño desperfecto y que no has tenido tiempo de arreglar; y ropa que has llevado tanto que está tan desgastada que te da vergüenza salir con ella a la calle.

La ropa que no te vas a poner más y está en buen estado puedes regalarla. Puedes preguntar a familia y amigas si les puede encajar y sino también tienes la opción de llevarla a un contenedor de recogida (cuando esto termine)

Ahora que tienes tiempo, es un buen momento para hacer arreglos. En la red puedes encontrar tutoriales de cómo hacer todo tipo de remiendos así que tómatelo como un divertimento y ponte manos la obra.

Para las prendas que están muy desgastadas puedes darles una nueva oportunidad convirtiéndolas en otra cosa: un monedero, una mochila, unos peucos… ¡Imaginación al poder!

Y no olvides dejar un hueco en el armario para cuando todo esto termine y puedas volver a Franco Moda.